viernes, 28 de julio de 2017

¿Qué tienes en tu mano para Dios?

No subestimes el reenviar un mensaje.

La mayoría de los que lean este mensaje saben que 3 elevado a la 3ra potencia es 3x3=9x3=27 supongamos que la 3ra potencia es el número de veces que se reenvía este mensaje, o sea que  3 personas que reciban este mensaje y a su vez lo reenvíen a otras  3, existiría la posibilidad de que 27 personas lo lean. Te invito a que pongas en el buscador “calculadora científica online” y pongas 3 elevado a la 1000 y te sorprendas del resultado. Hay 7.000 millones de habitantes en el mundo; sí, lo sé no todas tienen computadora  o teléfono celular y no todas entienden castellano. Pero te dejo esta pregunta que escuche en un mensaje: ¿Qué tienes en tu mano para Dios?


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jueves, 1 de junio de 2017

Sembrando, algún día segaremos

"Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás." Eclesiastés 11: 1.
No debemos esperar ver una inmediata recompensa por todo el bien que hagamos; ni tampoco debemos confinar nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan tener la probabilidad de producir una recompensa para nuestras labores. El egipcio arroja su semilla en las aguas de Nilo, acto que parecería ser un puro desperdicio del grano. Pero a su debido tiempo la crecida del río desciende y el arroz y los otros granos se hunden en el lodo fértil, y rápidamente la cosecha es producida. Hemos de hacer hoy el bien a los malagradecidos y a los impíos. Hemos de enseñar a los indiferentes y a los obstinados. Aguas improbables podrían cubrir un terreno esperanzador. En ninguna parte nuestra labor en el Señor será en vano.
Nuestra labor es arrojar nuestro pan en las aguas; corresponde a Dios cumplir la promesa: "Lo hallarás." Él no permitirá que Su promesa falle. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será encontrada, y será encontrada por nosotros. Tal vez no suceda todavía, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Hemos de ejercitar nuestra paciencia; pues quizá el Señor la ejerza. "Después de muchos días", dice la Escritura, y en muchos casos esos días se convierten en meses y años, y, sin embargo, la palabra sigue siendo verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; debemos preocuparnos por guardar el precepto, y guardarlo en este día.
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
01 de junio

sábado, 27 de mayo de 2017

Llevando fruto

"Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo." 2 Pedro 1: 8.
Si deseamos glorificar a nuestro Señor con muchos frutos, hemos de poseer ciertas cosas dentro de nosotros, pues nada puede salir de nosotros que no esté previamente dentro de nosotros. Debemos comenzar con la fe, que es el fundamento de todas las virtudes; y luego añadir diligentemente a la fe virtud, conocimiento, dominio propio y paciencia. Junto a todas ellas, hemos de tener piedad y afecto fraternal. Todas estas cosas juntas nos conducirán a producir con toda certeza, como fruto de nuestra vida, los racimos de la utilidad, y no seremos meros conocedores ociosos, sino hacedores reales de la palabra. Estas cosas santas no solamente han de estar en nosotros, sino que han de abundar, o seremos estériles. El fruto es el derramamiento de la vida, y hemos de estar llenos antes de que podamos desbordar.
Hemos observado a algunos hombres de considerables dotes y oportunidades que nunca han tenido éxito en hacer un bien real en la conversión de las almas; y después de un diligente escrutinio hemos concluido que carecían de ciertas gracias que son absolutamente esenciales para dar fruto. Las gracias de una utilidad real son mejores que los dones. Según es el hombre, así es su trabajo. Si queremos tener mayor utilidad, debemos ser mejores. Este texto debe ser una delicada insinuación para los profesantes estériles, y para mí también.
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
27 de mayo

miércoles, 10 de mayo de 2017

Esfuérzate por estar del lado de la verdad

"El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento." Proverbios 12: 19.
La verdad resiste el paso del tiempo. El tiempo la prueba, pero la verdad soporta la prueba muy bien. Si, entonces, yo hubiera dicho la verdad, y por el momento tuviera que sufrir por ella, debería estar contento de esperar. Si creo también en la verdad de Dios, y me esfuerzo por declararla, podría enfrentarme a severa oposición, pero no he de temer, pues al fin la verdad ha de prevalecer.
¡Qué pobre cosa es el triunfo temporal de la falsedad! "¡El labio mentiroso sólo por un momento!" Es como una simple calabacera que crece en una noche, y perece en una noche; y entre mayor sea su desarrollo, más manifiesto será su deterioro. Por otro lado, cuán digno de un ser inmortal es la confesión y la defensa de esa verdad que no cambia nunca; ¡el Evangelio eterno, que es establecido en la inmutable verdad de un Dios inmutable! Un viejo proverbio reza: "Quien dice la verdad avergüenza al demonio." En verdad, el que habla la verdad de Dios pondrá en vergüenza a todos los demonios del infierno, y confundirá a toda la simiente de la serpiente que ahora sisea sus falsedades.
Oh corazón mío, esfuérzate en todas las cosas por estar del lado de la verdad, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; pero, especialmente, ¡esfuérzate por estar del lado de Aquel por quien la gracia y la verdad han venido entre los hombres!
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
26 de febrero

viernes, 21 de abril de 2017

Ayudar movidos por pura simpatía y compasión.

"A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar." Proverbios 19: 17.
Hemos de dar a los pobres movidos por la misericordia. No para ser vistos ni aplaudidos y mucho menos para ganar influencia sobre ellos; más bien hemos de proporcionarles ayuda movidos por pura simpatía y compasión.
No debemos esperar recibir todo de regreso de los pobres, y ni siquiera gratitud; sino que hemos de considerar lo que hemos hecho como un préstamo al Señor. Él asume la obligación, y, si lo vemos a Él en este asunto, no debemos mirar a la otra parte involucrada. ¡Qué honor nos concede el Señor cuando condesciende a pedirnos prestado! El comerciante que tiene registrado al Señor en sus libros de contabilidad, es grandemente favorecido. Sería una lástima tener registrado tal nombre por una magra porción; convirtámosla en una cuantiosa suma. Ayudemos a la siguiente persona necesitada que nos encontremos en el camino.
En cuanto al reembolso del préstamo, difícilmente podríamos pensar en ello, y, sin embargo, aquí tenemos la nota firmada por la mano del Señor. Bendito sea Su nombre, porque Su promesa de pago es mejor que el oro y la plata. ¿Nos estamos quedando cortos debido a la depresión de los tiempos? Nos podemos aventurar a presentar humildemente este pagaré en el Banco de la Fe. ¿Ha actuado alguno de nuestros lectores como un tacaño para con los pobres? Pobre alma. Que el Señor lo perdone.
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
21 de abril

lunes, 17 de abril de 2017

Dios obrando en nuestros enemigos

"Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él." Proverbios 16: 7.
He de ver que mis caminos sean agradables al Señor. Incluso entonces tendré enemigos; y, tal vez, todavía con mayor certidumbre, debido a que me esfuerzo en hacer aquello que es recto. ¡Pero qué promesa es esta! El Señor hará que la ira del hombre le alabe, y la abatirá de tal forma que no me turbará.
Él puede constreñir al enemigo a desistir de hacerme daño, aunque tenga la intención de hacerlo. Esto hizo con Labán, que persiguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarlo. O puede dominar la ira del enemigo, y volverlo amigable, como lo hizo con Esaú, que se reunió con Jacob de una manera hermanable, aunque Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia con la espada. El Señor puede también convertir a un furioso adversario en un hermano en Cristo, en un compañero obrero, como lo hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que hiciera esto en cada instancia en que aparezca un espíritu perseguidor!
Bienaventurado es el hombre cuyos enemigos son reducidos a ser con él, lo que los leones fueron con Daniel en el foso: ¡tranquilos y amigables! Cuando me enfrente con la muerte, que es llamada el último enemigo, ruego que pueda estar en paz. Mi única gran preocupación ha de ser agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh, hemos de tener fe y santidad; pues estas cosas son agradables al Altísimo!
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
17 de abril