sábado, 10 de diciembre de 2016

S. Marcos 8:34-35

8:34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
8:35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Dónde haces tu tesoro?

"¡Cuán verdaderamente incierta son todas las cosas! ¡Cuán insensato sería el creyente que se hiciera su tesoro en cualquier otro lugar, excepto el cielo!"

Charles Spurgeon

domingo, 2 de octubre de 2016

Gozo da servir a Cristo (471)

Gozo da servir a Cristo,
en la vida diaria aquí;
gozo, y grande alegría,
siempre Él me da a mí.

Gozo hay, sí, en servir a Cristo
gozo en el corazón.
Cada día el da poder,
me ayuda a vencer,
y da gozo, gozo en el corazón.

¿Cual es tu mayor gozo?

Hubo una chica que se llamó Natalie Dick. Estudió educación en la universidad, viajó a África y le enseñó inglés a los chicos para que puedan escuchar la Palabra de Dios. A los 22 años, mi edad, murió en un accidente de tránsito volviendo del lugar donde servía. Ella decía: "Mi mayor gozo en la vida es servir a mi Salvador. Todo lo que hago, digo y pienso a diario tiene que ser un reflejo del Dios al que sirvo. Un lema que he aplicado en mi propia vida es: 'Mi mayor dicha en la vida es ver una sonrisa en el rostro de mi Salvador' "
"Porque todas las cosas vienen de Dios, y existen por él y para él. ¡Gloria para siempre a Dios! Amén." (La Biblia- Romanos 11.36)

V.P.C.

viernes, 16 de septiembre de 2016

El cántico del burlón

No hay conmigo sino escarnecedores, en cuya amargura se detienen mis ojos.
Job 17:2
... gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre (de Jesús).
Hechos 5:41
Como cada domingo al atardecer, el pequeño tren rojo nos llevaba desde nuestro pueblo ubicado en la montaña hasta la ciudad donde estudiábamos. En esa época no existían las «tablets» y otros medios modernos de comunicación, y para no aburrirse, mis compañeros cantaban a voz en cuello las últimas canciones de moda. Yo me retraía un poco porque me sentía molesto... De repente, uno de ellos entonó con voz burlona un himno que habíamos aprendido juntos cuando éramos pequeños:
Mi fuerza y mi castillo has sido tú, Señor
Torre fuerte contra la debilidad
De Ti oh Dios proviene todo mi sustento
Si desmallare, clamaré a Ti...
Los otros estallaron de risa mirándome, pues sabían que yo era cristiano. Me sentía incómodo... ¿Debía decir algo y así correr el riesgo de que se burlasen todavía más del nombre de mi Salvador? ¿O era mejor guardar silencio y dejar que pensaran que yo era indiferente a sus sarcasmos?
La Biblia explica que hay circunstancias en las que conviene no responder al necio según su necedad, a fin de no parecernos a él; pero en otros casos, por el contrario, hay que responder al necio para que no se crea sabio a sus propios ojos (Proverbios 26:4-5). ¡Que Dios nos dé el discernimiento para actuar con sabiduría... y según la verdad!
La Palabra de Dios nos dice: “No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor... sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó” (2 Timoteo 1:8-9).
Jeremías 48:28-47 - 2 Corintios 5 - Salmo 106:1-5 - Proverbios 23:15-16

sábado, 3 de septiembre de 2016

miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Que hace un Discipulador?

El mejor ejemplo es Jesús. En el camino a Emaús Jesús (Lucas 24):
*CAMINA CON ellos no delante ni detrás- la importancia de estar al lado
*ACOMPAÑA aunque no vayan en la dirección correcta- la importancia de no abandonarles pase lo que pase
*PREGUNTA sin que se sientan menos- la importancia de ser indiscreto en el momento oportuno
*PRESENTA las Escrituras- la importancia de usar siempre la Palabra de Dios
*ACEPTA la invitación a compartir- la importancia de detenerse a pasar tiempo con ellos
*MUESTRA sus heridas- la importancia de abrir el corazón,
Los discípulos caminaron 15 km y el Señor les acompañó. y les dejó cuando estaban listos para volver corriendo a la linea de partida.
Ehhh... esteee... Estoy pensando en una persona ahora mismo que está yendo hacia Emaús... permiso... creo que tengo una tarea que realizar.

H.A.G.

domingo, 14 de agosto de 2016

La Biblia, un espejo

Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Santiago 1:23-24
¡Estas palabras del apóstol Santiago son sorprendentes! Nos muestran el peligro de olvidar el mensaje de la Palabra de Dios. Aquí el peligro se refiere, no a dejar de leer la Biblia, sino a leerla sin ponerla en práctica.
¡Por cierto, empecemos por leerla! Entonces, como lo sugiere la imagen del espejo, el primer efecto es mostrarme lo que soy. Y esto confiere a la lectura todo su peso, su importancia. Sin ese espejo de la Palabra no podré conocerme, incluso si hago la más cuidadosa introspección. Pero no basta ser consciente de ello. Corro el riesgo de parecerme a alguien que, al mirarse en el espejo, comprueba que está sucio, pero no se lava. La Biblia me hace tomar conciencia de mi estado, me enseña a hacer el bien; ella no puede hacerlo en mi lugar.
Pero si bien este espejo me muestra mi estado, esto no me lleva a la desesperación, pues estoy ante la luz del Dios que me ama, la luz del Dios Salvador.
La siguiente etapa es poner en práctica la Palabra. Es todo el trabajo de la gracia de Dios en mí. Entonces mis acciones, frutos de haber escuchado esta palabra de Dios, pasan a ser una ilustración práctica, visible para todos.
En definitiva, escucho esta Palabra, no la olvido, la comprendo, y su mensaje se arraiga en mi vida mediante acciones que están en armonía con su contenido. El Salmo 119 dice: “Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí” (v. 133).
“Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15:16).

Jeremías 17 - Lucas 20:27-47 - Salmo 94:1-7 - Proverbios 21:11-12

sábado, 13 de agosto de 2016

Filipenses 4:6-7.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4: 6, 7.
Ningún afán hemos de tener y sólo hemos de entregarnos a la oración. Ninguna ansiedad, sino mucha comunión gozosa con Dios. Lleven sus deseos al Señor de su vida, al guardián de su alma. Acudan a Él con dos porciones de oración, y una porción de fragante alabanza. No oren dudosamente, sino agradecidamente. Consideren que ya tienen las peticiones y, por tanto, agradezcan a Dios por Su gracia. Él les está dando gracia; denle gracias. No oculten nada. No permitan que ninguna necesidad se encone en su pecho; “sean conocidas vuestras peticiones”. No acudan al hombre. Vayan únicamente a su Dios, el Padre de Jesús, que los ama en Él. Esto les traerá la propia paz de Dios. Ustedes no podrán entender la paz que gozarán. Los envolverá en su abrazo infinito. El corazón y la mente se verán sumergidos en un mar de reposo por medio de Cristo Jesús. Venga vida o muerte, pobreza, dolor o calumnia, ustedes morarán en Jesús por encima de cualquier viento turbador o nube sombría. ¿No obedecerán este amable mandato? Sí, Señor, yo en verdad te creo; pero te suplico que ayudes mi incredulidad.

Chequera del banco de la fe.

jueves, 11 de agosto de 2016

Literatura recomendada

QUE NADIE TOME TU CORONA. (Un estudio sobre el Tribunal de Cristo) Autor: Eduardo Cartea Millos. Ed: Llamada de Medianoche.

EL MANUAL DEL DISCÍPULO. (Un manual tanto para el discípulo como para el discipulador) Autor: William MacDonald. Ed: LLamada de Medianoche.

BOSQUEJOS DE DOCTRINA FUNDAMENTAL. Autor: Ernesto Trenchard. Ed: LEC.

Colosenses 3:1-17

3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 
3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 
3:4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 
3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 
3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 
3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 
3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 
3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 
3:11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 
3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 
3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 
3:15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. 
3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

miércoles, 10 de agosto de 2016

1 Corintios 2:1-16

2:1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. 
2:2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 
2:3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
2:4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 
2:5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
2:6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 
2:7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 
2:8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. 
2:9 Antes bien, como está escrito: 
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre, 
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 
2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 
2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 
2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 
2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 
2:15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 
2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.