viernes, 21 de abril de 2017

Ayudar movidos por pura simpatía y compasión.

"A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar." Proverbios 19: 17.
Hemos de dar a los pobres movidos por la misericordia. No para ser vistos ni aplaudidos y mucho menos para ganar influencia sobre ellos; más bien hemos de proporcionarles ayuda movidos por pura simpatía y compasión.
No debemos esperar recibir todo de regreso de los pobres, y ni siquiera gratitud; sino que hemos de considerar lo que hemos hecho como un préstamo al Señor. Él asume la obligación, y, si lo vemos a Él en este asunto, no debemos mirar a la otra parte involucrada. ¡Qué honor nos concede el Señor cuando condesciende a pedirnos prestado! El comerciante que tiene registrado al Señor en sus libros de contabilidad, es grandemente favorecido. Sería una lástima tener registrado tal nombre por una magra porción; convirtámosla en una cuantiosa suma. Ayudemos a la siguiente persona necesitada que nos encontremos en el camino.
En cuanto al reembolso del préstamo, difícilmente podríamos pensar en ello, y, sin embargo, aquí tenemos la nota firmada por la mano del Señor. Bendito sea Su nombre, porque Su promesa de pago es mejor que el oro y la plata. ¿Nos estamos quedando cortos debido a la depresión de los tiempos? Nos podemos aventurar a presentar humildemente este pagaré en el Banco de la Fe. ¿Ha actuado alguno de nuestros lectores como un tacaño para con los pobres? Pobre alma. Que el Señor lo perdone.
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
21 de abril

lunes, 17 de abril de 2017

Dios obrando en nuestros enemigos

"Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él." Proverbios 16: 7.
He de ver que mis caminos sean agradables al Señor. Incluso entonces tendré enemigos; y, tal vez, todavía con mayor certidumbre, debido a que me esfuerzo en hacer aquello que es recto. ¡Pero qué promesa es esta! El Señor hará que la ira del hombre le alabe, y la abatirá de tal forma que no me turbará.
Él puede constreñir al enemigo a desistir de hacerme daño, aunque tenga la intención de hacerlo. Esto hizo con Labán, que persiguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarlo. O puede dominar la ira del enemigo, y volverlo amigable, como lo hizo con Esaú, que se reunió con Jacob de una manera hermanable, aunque Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia con la espada. El Señor puede también convertir a un furioso adversario en un hermano en Cristo, en un compañero obrero, como lo hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que hiciera esto en cada instancia en que aparezca un espíritu perseguidor!
Bienaventurado es el hombre cuyos enemigos son reducidos a ser con él, lo que los leones fueron con Daniel en el foso: ¡tranquilos y amigables! Cuando me enfrente con la muerte, que es llamada el último enemigo, ruego que pueda estar en paz. Mi única gran preocupación ha de ser agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh, hemos de tener fe y santidad; pues estas cosas son agradables al Altísimo!
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
17 de abril

sábado, 15 de abril de 2017

Para pensar y actuar

Haz lo que puedes, donde estás, con lo que tienes. Martin Lutero

 Eclesiastés 9:10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas...

Una pausa refrescante

Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.
Marcos 6:30-31
Un grupo de niños se acercaba a un maravilloso lago ubicado en la montaña, meta de la excursión escolar. Todos estaban ansiosos por llegar a ese lugar, pero una última pausa al borde del camino permitió al profesor dar algunas explicaciones más sobre la formación del lago.
Al observar a esos niños atentos, sentados formando un semicírculo, pensé en una escena del evangelio: los discípulos acababan de llegar de una misión difícil; el Maestro los condujo a un lugar aparte para pasar un momento tranquilo de comunión y confianza.
Amigos creyentes, a nosotros también nos hace mucho bien disfrutar de un descanso espiritual después de un periodo de actividad a veces intenso. Es un tiempo que nos permite dirigirnos al Señor, quien desea hablarnos al corazón (Oseas 2:14). Apartados del mundo y de sus distracciones, aprendemos con humildad del ejemplo que Jesús mismo nos da (Lucas 5:16).
Quizás alguno de nosotros esté pasando por un tiempo de descanso «forzado» debido a una enfermedad, a un accidente, a la pérdida de un empleo... Entonces escuchemos la voz llena de gracia de Aquel que nos dice: “Venid... descansad”. Él sabe animar, fortalecer y consolar a los suyos.
Fijémonos que en el pasaje de Marcos 6, el descanso es de corta duración: “un poco”. No nos dejemos ganar por la pereza, no dudemos en retomar el servicio después de haber renovado nuestras fuerzas a los pies del Señor. ¡Y no olvidemos que el verdadero descanso, para el cristiano, está por llegar! (Hebreos 4:9)
Deuteronomio 1:19-46 - Juan 1:29-51 - Salmo 111:6-10 - Proverbios 24:23-26

sábado, 8 de abril de 2017

Ten ánimo para testificar

"A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. Hechos 23: 11.
¿Eres un testigo del Señor, y te encuentras justo ahora en peligro? Entonces recuerda que tú eres inmortal hasta que tu trabajo haya sido concluido. Si el Señor te ha designado para que des más testimonios, entonces vivirás para darlos. ¿Quién es aquel que podría romper la vasija que el Señor se propone utilizar otra vez?

Si no tienes más trabajo que hacer para tu Señor, no debería turbarte que esté a punto de llamarte a casa y ponerte donde estés más allá del alcance de los adversarios. Dar testimonio por Jesús ha de ser tu principal oficio, y no te pueden detener hasta que ese testimonio esté concluido: por tanto, puedes estar tranquilo. La cruel calumnia, la tergiversación impía, el abandono de los amigos, la traición de quien goza de tu mayor confianza, y todo lo demás que te pudiese sobrevenir, no pueden obstaculizar el propósito del Señor en cuanto a ti. El Señor está a tu lado en la noche de tu aflicción, y dice: "Todavía es necesario que testifiques de Mí." Ten calma y sé lleno de gozo en el Señor.
Si no necesitas esta promesa justo ahora, podrías necesitarla muy pronto. Atesórala. Recuerda también orar por los misioneros, y por todos los perseguidos, para que el Señor los preserve hasta que completen su obra. "
Charles H Spurgeon
La Chequera del Banco de la Fe
8 de abril